LOS MANJARES DE LOS DIOSES
Mucho se ha dicho sobre cuál fue el fruto prohibido que tomaron nuestros primeros padres en el Paraíso Terrenal y que acarreó tan funestas consecuencias para toda la humanidad. La versión más clásica es que fue una manzana, pero, aunque asombre a más de un lector, ésta no fue la fruta a través de la cual fue tentada Eva por la serpiente, hecho también falso, pues en la Biblia no se menciona a este animal. En el Génesis (3,6) se habla de un árbol tabú que no se debe tocar ni comer de él. A pesar de todo, «Eva tomó su fruto y comió, haciendo también participe a su marido. Abriéronse entonces los ojos de ambos.»

Hay quienes afirman que el pecado original de nuestros primeros padres no se cometió con la ingesta de una manzana, sino de un poderoso hongo.
EL TABÚ DE LA AMANITA
En la mitología griega, dentro de orgías y festines divinos ocupaban un lugar destacado la ambrosía y el néctar, bebidas reservadas exclusivamente para uso y disfrute de los dioses del Olimpo y a las que se rodeaba de toda clase de misterios.
El que su uso sólo estuviese reservado a los dioses, llenó de suspicacia a más de uno. ¿Qué poderosa sustancia contenían estas bebidas para que fueran tan sagradas y estuviesen vedadas al resto de los mortales? Plinio el Viejo (s. I. d.C) llama a los hongos deorum cibus ("manjar de los dioses" ), una denominación parecida a la que le dan los griegos. Las palabras néctar y ambrosía significan "inmortal" y tal denominación podría corresponder al jugo del hongo Amanita muscaria, consumido en los festivales dionisíacos. Y he aquí una de las claves del mistetrio: la Amanita muscaria es un hongo alucinógeno que prolifera mucho en bosques de abedules. Se le ha bautizado con multitud de nombres según las zonas: agárico matamoscas, falsa oronja, oronja maléfica, oropéndola loca..., debido, sobre todo, a la intoxicación que produce su ingesta a causa del alcaloide muscarina, que ocasiona trastornos en el sistema nervioso y digestivo.
Hoy se sabe que un denominador común que tienen casi todas estas bebidas sagradas es que en su composición interviene este hongo tan especial del grupo de los agaricales.

Para entender la importancia mágica de este hongo, hay que decir que ha sido revestido de un cierto tabú. Ha sido considerado mortal sin serlo, aunque posea una demostrada toxicidad. Su sola imagen genera aversión o miedo y, analizando las tradiciones que existen en torno a él, comprobamos que es un miedo inculcado deliberadamente para evitar que su consumo llegara a personas no preparadas. Desde Siberia a Perú, los chamanes o brujos están de acuerdo en que esta clase de sustancias sólo ha de ingerirse "en estado de gracia" . Por esta razón, ya desde tiempos remotos tales hongos han sido consumidos exclusivamente por individuos privilegiados pertenecientes, por lo general, a la casta sacerdotal, y se ha impedido que llegasen a ser usados por el pueblo. Para tal fin, establecieron sobre ellos un rígido tabú, una de cuyas manifestaciones consistía en designar tales agáricos con nombres diabólicos (hongos de las brujas, Faninera pudenta, pedo de rata, excremento de sapo...) insinuando que todos ellos eran venenosos y mortales.
Esto también ha generado que existan pueblos claramente micófobos (o sea, que tienen miedo a los hongos) como son Inglaterra, Alemania, Grecia y, ya en la Península Ibérica, Castilla, Galicia y el País Valenciano, a diferencia de los pueblos micófilos (o sea que consumen hongos) como son Siberia, Rusia, Italia, Cataluña, y algunos países de América como México, entre otros.
Esta actitud frente a los hongos y, en concreto, hacia la Amanita muscaria, se presta a que se examine con atención, y más si se tiene en cuenta que la antigüedad se ha considerado "la comida de los dioses" , tal como se puede ver en los Himnos Védicos, en la mitología celta y en la griega.
Dentro del chamanismo siberiano se usa la Amanita muscaria de la misma manera en que algunos brujos sudamericanos utilizan el hongo teonanacatl (término azteca que significa "carne de los dioses"). Tanto en un caso como en el otro, el objetivo es claro: ponerse en contacto con realidades invisibles, con los espirutus de los muertos y con los dioses. En concreto, los pueblos siberianos dan el nombre de muchamore a la amanita, y en sus ritos consumen este hongo masticado en rodajas secas o bebido en i nfusión. El toxicólogo Louis Lewin, al estudiar las violentas alucinaciones tanto auditivas como visuales- afirmaba que, estando bajo sus efectos, una " cucharada de agua llega a convertirse en un lago" . Los quechuas del altiplano de Guatemal relacionan este hongo (al que denominan cakuljá-ikox , " rayo hongo" ) con el dios de la lluvia, Kajaw Cakulja.
EL FUROR DE LOS VIKINGOS
La Amanita muscaria aplicada como estimulante fue muy popular en el norte de Europa. Se supone que sus propiedades alucinógenas eran las que conducían el Bersek, esto es, el terrible furor de los vikingos cuando entraban en batalla. Según algunas tradiciones escandinavas, los vikingos ingerían este hongo antes de iniciar el ataque a un barco o a un poblado, ya que aumentaba su valor y su fuerza. Un pasaje de la mitología nórdica relata como el dios Wotan (Odín para los escandinavos) fue perseguido por los demonios y, en la huída, de la boca de Slepnir, el corcel de seis patas, caía una espuma roja que se transformaba en estas setas.
Otros que también utilizaban la amanita como estimulante eran los pescadores clandestinos de salmón en Escocia, que la tomaban con finalidades embriagantes y para aumentar aún más su rendimiento. La bebida cosistía en una especie de cóctel elaborado con una mezcla de Amanita muscaria y whisky. Tal brebaje usado todavía hoy- es conocido como Cathy, en recuerdo a la emperatriz Catalina la Grande de Rusia, que al parecer, fue adicta a esta bebida.
En el Rig-Veda, el libro hindú de los mil himnos, se dice textualmente que " los grandes dioses orinan juntos el soma encantador", algo que no es tan simbólico como podría pensarse en un primer momento, sino rigurosamente exacto si hemos de creer al citado Gordon Wasson. " La Amanita muscaria -explica- es única entre las plantas psicotrópicas, ya que embriaga de dos formas: la primera, al ser tomada directamente comiendo el hongo crudo o bebiendo su jugo exprimido, ya sea en forma pura o mezclado con agua y leche. La segunda, al tomar la orina de la persona que ha ingerido la amanita en la primera forma" .
La tribu siberiana de los koriak nunca tira la orina de la persona embriagada por el hongo enteógeno: el sujeto mismo se la bebe, para prolongar sus visiones, o bien se la ofrece, a manera de generosa invitación, a sus compañeros.
Pronto se adivinó el gran poder que contenía este hongo para provocar estados alterados de conciencia y ponerse en contacto con dimensiones sutiles. Se difundió hasta naciones tan alejadas entre sí como Grecia y la India. En este último país serían los sacerdotes védicos de los dioses Indra y Agni quienes importarían sus setas desde las cimas del Himalaya, ya que la amanita se aclimata difícilmente en latitudes bajas.
EL SOMA, ELIXIR DE JUVENTUD
La primera referencia al soma, producto capaz de alargar la vida de los simples mortales, aparece en la religión védica al referirse a los sacrificios rituales celebrados con una bebida o jugo embriagador de origen divino (de ahí el término soma) obtenido de una planta de origen indeterminado. Esta planta, según parece, crecía en toda la India, desde el Himalaya hasta el Indo, y " su aspecto era tan bello como la luna" . Tenía quince hojas, cada una de las cuales crecía cada día de la " quincena iluminada" de la luna. Su liquido lechoso debía ser recogido en una vasija de oro. El soma también fue conocido como suma y alcanzó su máxima difusión y uso entre los pueblos de la India e Irán, unos 1.500 años antes de nuestra era.Las creencias más generalizadas identificaban a esta bebida sagrada con la cerveza de cebada, el agua miel (o hidromiel) o simplemente con el vino obtenido de las uvas de Afganistán. Sin embargo, leyendo el Rig-Veda, comprobamos que se bebía el jugo inmediatamente después de exprimirlo, por lo que no había tiempo para que se produjese ningún tipo de fermentación. Otra teoría ha sugerido la identificación del soma con el bhanga, el cañamo indio de los iraníes, pero éste se fuma y el soma no.
Del soma oímos hablar en la novela de ciencia ficción de Aldous Huxley titulada Un mundo feliz. Ahí era utilizado con fines alienantes, pero este mismo autor, en otra de sus obras, al indagar sobre la naturaleza del verdadero soma, suponía que podía tratarse de la Asclepia ácida, gracias a la cual se podía entrar en relación directa con las divinidades.
Los ritos para beber el líquido del soma y conseguir así la inmortalidad son muy rigurosos y están descritos en los libros del médico Sushtruta, según el cual, al octavo día del tratamiento "la piel se desquebraja y los dientes, las uñas y el cabello empiezan a desprenderse". Una vez que el paciente había llegado a este extremo de debilidad era bañado en un cocimiento de soma y al decimosexto día se supone que aparecían en su boca "dientes nuevos, bien formados, simétricos, fuertes, duros y limpios como diamantes".
El proceso de rejuvesimiento tardaba en total siete semanas, durante las cuales le estaba prohibido al enfermo mirarse al espejo (por razones obvias después de lo descrito). Uno de los cuatro libros sagrados de la India, el Rig-Veda, dice que, tras de beber soma nos sentimos inmortales, "hemos entrado en la luz y conocido a todos los dioses".
El soma es conocido también como haoma y aparece mencionado con este nombre en el Avesta, la colección de libros sagrados del mazdeismo (religión de los antiguos persas) atribuidis a Zoroastro. De hecho, fue éste quien, en el siglo VI a.C., rechazó los sacrificios sangrientos que hasta entonces se realizaban y prohibió el uso del haoma, considerado un brebaje consistente en orina eliminada después de la ingestión de una droga. Este dato, junto a otros, hacen suponer que la Amanita muscaria era el componente principal y alucinatorio del legendario soma utilizado por los antiguos sacerdotes vedas.
CRIATURAS MENUDAS
Que claro, pues, el poder embriagador, estimulante y alucinógeno de estos hongos mágicos. Pero esto no es todo. Según ciertos estudios, ingerir la popular "matamoscas" aclararía y explicaría ciertos enigmas referidos a la existencia de duendes y gnomos.
Es una interesante y se llega a la conclusión de que la creencia en duendes y gnomos viene determinada por la ingestión del "matamoscas". La base de estas visiones de criaturas menudas o elementales se encontraría en los efectos alucinógenos que provoca la ebriedad originada por la muscarina. También se supone que, partiendo de los efectos psicoactivos del hongo Amanita muscaria, la imaginación popular ha ido elaborando todos estos seres, que son "accesibles" tan sólo a través del consumo de esta seta.
El estudio analiza diversos datos en torno a gnomos y follets de los bosques y los relaciona inequívocamente con la Amanita muscaria: coincidencia geográfica (los bosques de abedules o pinos negros, donde crece este hongo , son los territorios donde abundan las tradiciones más interesantes sobre duendes) y coincidencias físicas tanto los hongos como los duendes tienen un "gorro" de color rojo y el resto del cuerpo blanco.
Tras lo anterior se observa también una asociación entre los efectos alucinógenos que posee el "matamoscas" y las manifestaciones y cualidades que se atribuyen a los duendes, minairons, follets o martinets. El hongo proporciona fuerza y conduce a un estado de constante actividad, características ambas que también poseen duendes.
De acuerdo a algunos testimonios de personas que los han consumidos dicen que tienen sensaciones de euforia, fuerza física y locuacidad. También se sufren alucinaciones espaciales y visiones: el entorno se llena de pequeñas chispas luminosas que se mueven con una gran agitación y los objetos parecen aumentar de volumen. Estas visiones de seres minúsculos, luminosos y casi etéreos, que hablan y ordenan hacer cosas, se interpretan, desde una óptica racionalista, como un efecto fosfénico, es decir, impresiones luminosas producidas en la retina por una causa diferente a la luz, en este caso por la ingestión del hongo.

MUNDOS PARALELOS
Está claro que cada uno interpreta estas experiencias en función de sus creencias. Para los nativos siberianos misteriosas lucesillas serían los espíritus del hongo; para ciertas tradiciones del sur de Europa serían los duendes y gnomos de los bosques. En opinión de algunos antropólogos se trata de simples alucinaciones fosfénicas provocadas por la ingesta de la Amanita muscaria...
Es posible que tanto los científicos como los chamanes tengan su parte de razón. Hay drogas que sirven de llaves para abrir mundos paralelos habitados por seres intangibles. Si los espíritus invisibles de la naturaleza existen y una forma de hacerlos visibles (oírlos y sentirlos) es a través de ciertas sustancias alucinógenas, ¿explicarían éstas leyendas que pululan sobre ellos? Por otra parte, está demostrado que uno de los efectos de la muscarina es la desaparición de los trastornos del climaterio (insomnio, palpitaciones...), manifestados al cesar la actividad sexual en la vejez por causas hormonales. Curiosamente, los gnomos son seres extraordinariamente longevos y, aún así, plenos de salud y energía. ¿simple casualidad?.