LA TRADICIÓN TEUCHITLAN

EVOLUCIÓN Y OCASO DE UN NÚCLEO DE CIVILIZACIÓN

 

Trabajo realizado por :

Cecilia

Alumna del ciclo 2001-A

INTRODUCCIÓN

La zona occidental de México cuenta con ricas culturas arqueológicas. Las figurillas de cerámica de Teuchitlán han constituido un componente importante de museos y colecciones privadas.

 

La Tradición Antropológica de Teuchitlán se desarrolló cerca de Jalisco, Colima y Nayarit.  Proyectos de investigación recientes han demostrado la existencia de una expresión única de arquitectura monumental, grandes acentamientos y sistemas de irrigación, altos perfiles demográficos, un posible sistema de escritura ideográfica y otros marcadores seguros de civilización en algunas partes del Occidente de México antes del inicio del Postclásico.

 

El presente documento hace una pequeña enfatización de la evolución de un área económica clave en los distritos lacustres de tierras altas del oeste de Jalisco durante el transcurso de tres periodos de desarrollo: Formativo y  Clásico, así como su ocaso y colapso, y su reconstrucción durante el Postclásico; con el objeto de dar a conocer la importancia cultural y étnica del área de estudio.

 

EL ESCENARIO

Las regiones lacustres del oeste de Jalisco son ecosistemas muy ricos. Abundan los suelos excelentes, y el perfil de recursos escasos es superior al de la mayoría de las otras áreas de civilización temprana en Mesoamérica. El régimen climático  semitropical de esta región hacia posible la obtención de dos cosechas al año, con irrigación durante la temporada de secas. La precipitación pluvial varía entre los 900-1600 mm al año, con alrededor de 1000 mm en promedio.

 

 

En esta región existe la variabilidad ecológica, pero no a expensas de una enorme zona de pisos de valles relativamente planos ideales para la explotación agrícola. La combinación de perfiles de alta calidad para recursos tanto escasos como estratégicos ofreció un excelente trasfondo para el desarrollo de sociedades complejas.

 

 

 LOS DESARROLLOS DEL FORMATIVO

 

 

Se sugiere una secuencia cultural para el área nuclear de surgimiento de las civilización en el Occidente de México.

Figura no. 2

 

Aparte de algunos hallazgos aislados de fauna pertenecientes al Pleistoceno tardío y Holoceno temprano, existen muy pocos datos de las actividades culturales de los periodos Paleoindico o Arcaico en esta zona. El mejor resumen de estos periodos es el de Solórzono(1980), este investigador ha encontrado un esqueleto humano fosilizado procedente de los distritos lacustres , que posee rasgos distintivos en opinión a su descubridor son de Homo sapiens sapiens. En vista de la exelente asociación de este esqueleto dentro del Pleistoceno. En terrenos más seguros se ha encontrado puntas acanaladas de la variedad general Lerma-Angostura (Hardy 1994). Culturas del periodo Arcaico, posteriores a las mensionadas, también definidas en base a puntas de proyectil, se encuentran con mayor frecuencia aunque siguen siendo bastante raras. En la zona lacustre Teuchitlan-Ahualulco-Etzatlán se ha llamado a este material San Pedro Arcaico, ya que este sitio tiene la distribución mas abundante de puntas, raspadores y fragmentos.

 

Formativo temprano.

 

Las culturas del periodo formativo temprano están mejor definidas, aunque pobremente comprendidas desde un perspectiva antropológica. En el sitio de El Opeño, Michoacán, (1500-1000 a.C). Oliveros (1974,1989,1992;cfr.Noruega,1939). Ha definido la mejor evidencia de culturas del formativo temprano en los distritos lacutres del Occidente de México. Trabajos arqueológicos recientes en esta área no han logrado descubrir una zona de habitación, ni rasgo arqueológico que no sea una tumba. Las tumbas muestran que la sociedad de este gran sistema de valles ya estaba iniciando un proceso de diferenciación. Estos entierros se realizaron de manera repetida por un largo periodo de tiempo, cada uno de ellos acompañado de figurillas, vasijas de cerámica, piedras semipreciosas y artefactos de obsidiana. De acuerdo a las características de las tumbas se puede inferir que existían diferentes status dentro de una misma élite. Alas tumbas se accedía a través de tiros y escaleras excavados en el jal consolidado; las cámaras son ovaladas, cada mitad formando un cuarto funerario para entierros múltiples.

 

Nuestro propio reconocimiento en otras partes de la zona lacustre ha descubierto tres sitios con tumbas de tiro del estilo de El Olpeño, aunque todas se encontraron saqueadas y carentes de casi todo contenido original. Estos sitios se localizaron en San Juanito(en el área de Etzatlán), cerca de Teuchitlán (en la cuenca de Ahualulco-teuchiltlán-Tala), y cerca de Citala (en la cuenca de Atoyac-Sayula). Lo que puede significar que las culturas  que participaron en la tradición funeraria El Olpeño formaron el estrato cultural básico para toda la zona lacustre.

 

Dentro de nuestra  área de estudio también se ha encontrado cerámica del estilo Capacha: cerca de Mazata, en San Juanito y en San Pedro dentro del valle de Etzatlán, los sitios que contienen los materiales de Capacha no tienen tumbas elaboradas arquitectónicamente, pero están localizados cerca de depósitos de obsidiana de alta calidad.

 

Formativo medio.

 

El sitio de San Pedro (Etzatlán) presenta un altar con un pozo en el piso que contenía huesos largos humanos. Este altar estaba dentro de una plataforma perteneciente a la fase San Felipe del Formativo medio y podría representar nuestro ejemplo más temprano de arquitectura sobre superficie en los distritos lacustres del Occidente de México.

 

Fase San Felipe (1000-300 a.C.). Durante este periodo parece que la idea de construir montículos funerarios se estaba extendiendo dentro de los distritos lacustres, aunque los únicos documentados son los hasta ahora están en los valles de San Marcos, Etzatlán y Teuchitlán-Ahualulco-Tala. Debe señalarse que la mayoría de los entierros en plataformas en la Fase de  San Felipe ocurren en pozos sencillos, y aunque también tienen ofrendas, éstas son menos elaboradas. Al igual que lo indicado en la fase El Olpeño el sistema social parece haberse diferenciado en por lo menos dos niveles. La presencia de dos elegantes tumbas por cada plataforma puede indicar un principio de dualismo que operaba dentro de la organización de la sociedad de esta fase.

 

Formativo tardío.

 

Fase El Arenal (----). Los estudios realizados por Graham, Aronson y Butterwick (1993) han tenido la ventaja de contar con los resultados de programas de campo recientes dentro del área donde el desarrollo de las tumbas de tiro alcanzó su máxima expresión. Estudios en conjunto muestran que las figurillas y cerámicas funerarias tienen complejos significados sociales, más allá de las ideas expresadas en la historia del arte y la arqueología normativas.

 

Las tumbas de tiro, al igual que la arquitectura asociada a ellas, muestran que estaba empezando a desarrollarse un núcleo de de actividades socioculturales complejas dentro de algunas áreas de los distritos lacustres, estaba empezando a verificarse un proceso de desarrollo diferencial, marcando de esta manera los orígenes de  una relación núcleo-periférica que siguió existiendo, aunque perdiendo complejidad por los siguientes mil años. Hemos llamado a este periodo de crecimiento diferencial, incluyendo a su culminación en el periodo Clásico, La Tradición Teuchitlán.

 

Durante la fase el arenal los grupos de figurillas y maquetas arqueológicas nos ofrecen una visión de los edificios ceremoniales de esta época, casi son fotográficos en el detalle y calidad etnográfica. Estas figurillas frecuentemente muestran plataformas habitacionales alrededor de un patio circular, el cual a la vez circunda a un altar redondo. Los altares son ocasionalmente el punto focal de postes para el volador y su ceremonialismo. Es importante señalar que la cultura representada en estas figurillas puede localizarse en campo. Sin embargo, los conjuntos circulares son mucho más complejos contando hasta con ocho plataformas alrededor de los elementos concéntricos interiores.

 

 

         Algunos de estos círculos arquitectónicos se encuentran en grupos de tres, y estos recintos son los que usualmente tienen más de un juego de pelota. Debido a que la mayoría de  sitios de este periodo no tiene múltiples círculos ni juegos de pelota, parece que se estaba gestando el surgimiento de una jerarquía regional de asentamientos dentro de la zona Etzatlán-Teuchitlan. Se pueden encontrar descripciones más detalladas de esta configuración arquitectónica única en Weigand (1985,1992a,1993 y s.f.). En este momento basta de decir que los círculos arquitectónicos aparecen exclusivamente en este sector de la antigua Mesoamérica, e indican la pertenencia o afiliación con los periodos más tempranos de la Tradición  Teuchitlán.

 

         Los artefactos de la fase el arenal presentan en su conjunto alta calidad de figurillas estilo retrato, trompetas de caracol, las lozas Oconahua rojo sobre blanco y artefactos de obsidiana, lo cuales representan fuertes evidencias de un grado de especialización artesanal.

 

         Por otra parte los edificios estaban empezando a adquirir las características de arquitectura formal; esto implica, como lo señalado por Graham (1989) desde otra perspectiva el surgimiento de  complejos simbólicos altamente organizados, y de los especialistas sociales para administrarlos. Lejos de ser un remanso los desarrollos sociopolíticos en el Occidente de México se estaban desenvolviendo al mismo ritmo  que otros núcleos emergentes de civilización compleja en Mesoamérica.

 

 

 

PERIODO CLASICO

 

Clásico temprano

 

         Existe discusión acerca del inicio de esta fase denominada Ahualulco, lo que sucedió dentro de esta fase parece ser bastante claro. Durante sus dos o tres siglos de duración, la enorme implosión demográfica inició y para fines prácticos culminó entre 300 y 400 d.C. La arquitectura monumental sobre la superficie reemplazó a las tumbas de tiro a gran escala como símbolo de poder socioplítico dentro de la región. Muchas de las tumbas de tiro más elegantes pertenecen a la fase Ahualulco temprana, mas si embargo, las tumbas eran bastante simples, aunque todavía seguían siendo ricamente provistas de  ofrendas y decoradas con murales pintados. Considerado conjuntamente con la implosión demográfica, el cambio de arquitectura monumental funeraria a la arquitectura monumental sobre superficie, probablemente significa que había alcanzado un orden social estratificado, organizado como un Estado o varios dentro del núcleo. Las figurillas también cambian se hacen más formalizadas, perdiendo sus características de retrato. Este  cambio probablemente denota la importancia de los cargos más que de los individuos que los desempeñan dentro del orden sociopolítico.

 

 

Al proseguir la intensificación y la imposición, el territorio inmediato al núcleo parece haber perdido un alto porcentaje de la población. No existió  nada similar a las estructuras monumentales  del periodo Clásico del área nuclear en este sector del territorio inmediato, aunque se construyeron recintos relativamente pequeños con arquitectura circular y juegos de pelota.

         Debe señalarse que las miniaturas cerámicas, que frecuentemente acompañan a los entierros en forma de caja, fueron hechas en estilos generalmente locales, siendo especialmente notables las lozas Teuchitlán rojo sobre Crema.

 

 

         Ciertamente el área de Teuchitlán fue lo suficientemente populosa  como para haber sido multiétnica y multicultural, y también fue lo suficientemente flexible como para responder a las circunstancias cambiantes a través del tiempo.

 

         Al avanzar la imposición demográfica en el área de Teuchitlán-Ahualulco-Tala, la zona empezó a sentir la presión sobre sus recursos naturales, se destaca la posibilidad de un periodo de masiva deforestación asociada con la implosión demográfica que culminó en la fase de Teuchitlán I.

 

        

Clásico medio.

 

 

         Teuchitlán I. (400-700 d.C.). Las diferencia botánicas entre las comunidades de las plantas del margen superior y de las laderas desaparecieron, al ser reemplazada la cubierta de pino y roble por una cubierta abierta de huizache, mezquite  y acacia, este proceso obviamente se relaciona con la intensificación sociocultural dentro de la misma área; el impacto humano sobre el medio ambiente natural fue severo.

         La implosión y su resultante transformación ecológica requirieron de una estrategia a fin de aumentar la producción de alimentos en un medio ambiente que atravesaba por todos los cambios descritos; la respuesta fue intensificar la producción agrícola a través de la construcción de un sistema integrado de terrazas y chinampas.

         El simbolismo cultural de los círculos arquitectónicos debe de haber sido algo distinto de cualquier otra cosa en el mundo mesoamericano del periodo clásico. Esta arquitectura es formal, pues los edificios circulares en general son difíciles de diseñar y de construir. Pueden haber sido como los puntos focales para el culto de una deidad relacionada con el Ehécatl. Los círculos concéntricos fueron algo complejo dada la perspectiva de su diseño, y algunos a su vez son edificios de mampostería, hechos con piedra y cemento de caliche y arcillas finas, como los Guachimontones. Si se consideran desde el punto de vista del complejo diseño y construcción de mampostería, los aproximadamente 80,000 metros cúbicos de relleno de estos edificios resultan más impresionantes. Durante este periodo los monopolios sobre la adquisición de obsidiana de alta calidad y sal, pueden haber ayudado a la formación de las bases de económicas de los sistemas políticos evidentes en la zona nuclear. La especialización en la adquisición y producción de estos dos recursos, también se siguiere fuertemente. De hecho pudo haber existido competencia dentro de la zona nuclear por la obtención y distribución de estos recursos, pero ciertamente no había competidores fuera del núcleo..

 

         Las cerámicas de pseudo-cloisonné parecen representar otra especialización dentro de la zona nuclear, aunque el estilo geométrico es lo suficientemente generalizado y sencillo como para no requerir especialización. El estilo códice es u  caso completamente distinto. Su muy compleja iconografía  y fina ejecución requirieron cuanto menos la participación de especialistas para dirigir los trabajos, y se ha presentado el argumento de que estas piezas transmiten conjuntos organizados de información, en u  formato ideográfico, pero de todos modos glífico.. Contamos con números, nombres de lugares, listas de personajes de muy alto status, procesiones y  dioses representados en esta vasijas. Aparte de los números los posibles glifos son evidentes  en otras áreas de civilización mesoamericana donde la escritura ideográfica o jeroglífica ha sido reconocida desde mucho como parte del inventario sociocultural.

 

 

Epiclásico

 

 

         Teuchitlán II (700-900 d.C.). Durante esta fase la gran zona habitacional Ahualulco-Tala-Teuchitlán se estaba empezando a desintegrar. Muy pocos recintos circulares estaban siendo contruidos durante esta fase, aunque muchos fueron remodelados moderadamente, el hacinamiento de las plataformas sobre la banqueta frecuentemente alteraba la simetría y balance de los círculos más viejos. Una de las características más notables de este periodo fue la construcción de nuevos recintos junto a la zona habitacional sin arquitectura circular, contando solamente con distintos tipos de edificios cuadrados y rectangulares.

 

 

EL PAISAJE DEL PERIODO CLÁSICO EN LA REGION NUCLEAR.

 

 

         El paisaje de la Tradición Teuchitlán dentro de la región nuclear fue un logro impresionante. Los paisajes definidos como organizaciones a gran escala de espacios hechos por el hombre, diseñados y creados como elementos de la sociedad, pueden ser vernáculos o políticos. El tamaño de las zonas habitacionales dentro del área nuclear era algo impresionante, Weigand 1985 presentó una estimación de la escala total de los sistemas de habitación en el área de Teuchitlán, siendo esta de 30,000 hectáreas. Las subsecuentes investigaciones de Ohnersorgen y Varien (1993), ha refinado considerablemente este trabajo, utilizando el mapa de sistemas de habitación y de asentamiento generado por nuestros trabajos.

En estas figuras se visualizan e interpretan los contornos de densidad y asentamientos para toda la zona habitacional.

 

         La presencia de una jerarquía de  arquitectura ceremonial y zonas residenciales dentro de la zona total de habitación, y la probable organización de las zonas habitacionales en barrios.. Los Guachimontones representan la zona de mayor importancia dentro de todos los sistemas de acentamiento.

 

Resulta evidente que no sólo el ceremonialismo que incluía a  los conjuntos circulares, sino también la jerarquía de juegos de pelota, proporcionaban los mecanismos sociales que mantenían unida la zona nuclear.

 

El Colapso del Clásico y la Reorganización del Postclásico.

 

 

         El papel económico que la Tradición Teuchitlán había jugado antes de su colapso, con sus posibles monopolios sobre la obsidiana de alta calidad y la sal (probablemente junto con piedras verdíazules, cristales y otros productos), y su fuerte papel cultural reflejado en los materiales pseudo-cloisonne. Al entrar los metales a la ecuación de obtención y distribución, la Tradición Teuchitlán pudo no haber estado preparada para adaptare a las nuevas circunstancias, pudiendo haber sido eclipsada por sociedades más flexibles y mejor ubicadas para explotar la nueva situación creada por la popularidad de los objetos de metal.

 

         Sea lo que sea que haya sucedido en la realidad, el núcleo de la civilización mesoamericana en el Occidente se mudó definitivamente fuera de los distritos lacustres, para no regresar hasta el florecimiento de la ciudad de Guadalajara en los periodos colonial y moderno.. Las actividades que caracterizan a un área nuclear se colapsaron de una manera conclusiva en la región de Ahualulco-Tala- Teuchitlán, para eventualmente resurgir en los distritos lacustres orientales del Occidente de México durante el Postclásico tardío.

 

         El surgimiento del imperio Tarasco ofrece una crónica de esta transformación, y este Estado expansionalista jugó un papel importante en la historia cultural y desarrollos sociales de la zona transtarasca.

 

 

 

Conclusión.

 

         La evolución y el ocaso de un núcleo de civilización tan importante como la Tradición Teuchitlán, nos da una perspectiva acerca de la importancia que dicha representó en el desarrollo cultural del Occidente de México.

 

         Es importante señalar la existencia de ruinas de las épocas representativas del desarrollo de la Tradición Teuchitlán, las cuales nos pueden dar una perspectiva de cómo estaba construido el ambiente, social, político y cultural en el que formó este núcleo de civilización.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

         Williams E. y P.C Weigand.(1996) LAS CUENCAS DEL OCCIDENTE DE MÉXICO (Época prehispánica). El Colegio de Michoacán. Zamora, Michoacán.

 

 

         Weigand P.(1996) La evolución y ocaso de un núcleo de civilización: La tradición Teuchitlán y la Arqueología de Jalisco. Secretaría de Cultura. Gobierno del Estado.